Frase de la semana

"Para que nada nos separe, que no nos una nada."

Pablo Neruda.

sábado, 22 de febrero de 2014

Cesura: Nos toca de nuevo volar.

Voy a pensar que existe una pluma dorada
que entinta la página en esta pantalla,
en la portada
Columpios azules dan vueltas y vueltas
a la estructura de hierro.

Y arriba el castillo de cedro
apenas no es más que otro sueño
de niños dormidos
que bajan al son de “La llevas”
por el tobogán;
Acaso otros tantos se irán
tarde o temprano.

Recuerdo también esos puentes
celosos de aquel Pont du Gard
en los que marañas de manos
se aferran juiciosas
para no caer al barro
sin más.

Y si poco a poco crecemos
y vemos que fuera
del parque todo se presenta mal,
tan solo volvamos y que nadie piense
que somos adultos.
Nos toca de nuevo volar.


Juanjo Aguilar.


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jueves, 13 de febrero de 2014

Mi Neurona Paranoide: Pájaro en el espacio (Parte I)

Se unían el 19 con el 28 y nacía un año, el año en que triunfaron las vanguardias sobre el concepto de Bellas Artes impuesto desde la ilustración. Sobre la tribuna se defendía un tal Constantin Brancusi, un escultor de origen rumano que pretendía exponer su pájaro de bronce en la galería Brunner en Covington, Louisiana.

En el rostro de Brancusi se aunaban el genio y la habilidad, su espesa barba, que mecía apenas sin percatarse, le daba un aire de hombre de ciencia al límite de su cordura. Se enfrentaba en el juicio ni más ni menos que contra los Estados Unidos de América para defender que su obra Oiseau dans l´space era arte y no un objeto utilitario como sostenían los inspectores de aduana que decidieron no exonerar al objeto de impuestos en el puerto de Nueva York el 1 de Octubre de 1926.



El objeto en cuestión era este:



-Oiseau dans l´espace (Pájaro en el espacio) (1928). Constantin Brancusi.


El abogado contra el que se enfrentaba Brancusi vestía un traje de chaqueta grisáceo y una corbata de raya diplomática, iba pulcramente peinado y no trastabilló en ningún momento cuando expuso las tres razones por las que Pájaro en el Espacio NO era una obra de arte:


Razón 1 - Porque podía haberla realizado cualquier hábil artesano carente de competencia artística y sin intencionalidad estética.
Razón 2 - Porque Brancusi no era un artista o, si lo era,  era un artista marginal ya que solo él creaba obras semejantes, y, mejor aún, porque si era un artista era un mal artista ya que demostraba ser incapaz de realizar una obra figurativa.
Razón 3 - Porque el objeto no se parecía en nada a un pájaro.


Imaginamos ahora al desasosegado Brancusi enfrentándose a tales palabras.


A) Mordiéndose y apretando los puños para no iniciar un espectáculo frente al juez.
B) Increpando al pulcro abogado y a todos los estados unidos de américa en su rumano natal.
C) En una actitud serena ante su fehaciente certeza de que aquello que esculpió no era otra cosa que un pájaro.


Veinte años antes Brancusi tendría que haber pagado la tasa impuesta por aquellos inspectores de aduana.

[Los inspectores de aduana que observaron aquella figura en bronce que arribó al puerto de Nueva York el 1 de Octubre de 1926 con una mueca a caballo entre el asco y el estupor después de escuchar las palabras de Brancusi ("¡Esto es inaceptable!¿Acaso no sabéis quién soy yo?") siguieron comentando la escena a la que uno de ellos asistió el mes anterior en uno de sus viajes a Chicago para visitar a la familia de su mujer cuando, ante la atónita mirada de algunos transeúntes entre los que se contaba él mismo, doce coches llenos de gángsters abrieron fuego contra el hotel-restaurante Hawthorne donde el archiconocido Al Capone se encontraba almorzando con algunos de sus hombres. Brancusi se alejaba de la escena con su pájaro de metal mientras las dos figuras continuaban comiendo ávidos sus respectivos almuerzos.]

Pero en aquel momento, al otro lado del "Charco", Las Vanguardias estaban removiendo todo el panorama artístico occidental, removiendo y renovando, renovando y reconfigurando todo ese panorama artístico occidental, hecho que sin duda influyó en que el juez decidiera que "Habría que extender la noción de obra de arte más allá de las fronteras tradicionales" llevando el caso a favor de Brancusi y contrariando a un ya menos repeinado abogado que en este punto del juicio vestía aquella chaqueta grisácea sin la antes mencionada corbata diplomática.

Brancusi poco después, quién sabe si como un gesto de prepotencia tras su victoria en los tribunales, diría aquello de: "No es difícil hacer las cosas, lo que es difícil es ponerse en el estado de hacerlas." justificando así su obra y la de gran parte del arte moderno.

Juanjo Aguilar.

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domingo, 9 de febrero de 2014

Mi Cuaderno Negro: Silencio.

El silencio es un solo de ecos no refractados en el infinito.
Esta fórmula describe las frecuencias de resonancia f para un espacio de longitud L, una anchura W y una altura H, donde la velocidad del sonido es igual a c:





Si L, W y H son igual a infinito, entonces f es igual a 0. La resonancia no existe.

Cobra otro sentido el verso:

"Me gusta cuando callas porque estás como ausente" 


-20 poemas de amor y una canción desesperada. Pablo Neruda.

Me gusta cuando parece que callas porque emites resonancias hacia el infinito.
Y en ese infinito, las sombras de tu voz se pierden por siempre
o, visto de otra forma, siguen y siguen quién sabe hacia donde.




-Cuadrado Blanco sobre Fondo Blanco.1918. Kazimir Malevich.

También la obra de Malevich cobra un sentido complementario.
No es el minimalismo llevado al extremo, sino todo lo contrario.
Cuadrado blanco sobre fondo blanco adquiere según la fórmula descrita unos matices infinitos, el espacio representado en el cuadro es infinito porque f=0. No hay Eco.

Y si callas, si callo: Espacio infinito.
Y si hablas, si hablo: Palabras. Objetos refractados.

[Repetimos]

Me gusta cuando parece que callas porque emites resonancias hacia el infinito.

Juanjo Aguilar.

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sábado, 8 de febrero de 2014

Stop Motion: Acelerador de partículas II.

El azar. El azar virtuoso, el puro azar.
Hoy una extensión de Google Crome a generado algo extraordinario, un vómito poético, los bordes fritos de un huevo que se asa en la sartén de la postpoesía. Yo no intervengo más que como observador y redactor del milagro:



Acelerador de Partículas II (Versión 1ª)



    Espacio
                        cosmos





                  nuestro

            impacto de partículas

  tal vez


               perdido




       registra


            las manos


               todo el cuerpo



           ese beso





                                               acelerado


               conforme








             que son







   segundo


                                 electrón.


Ahora ya va siendo hora de jubilar al poeta. Aunque quién sabe si volveremos a encontrarnos.


Juanjo Aguilar.


viernes, 31 de enero de 2014

Mi Neurona Paranoide: El arte de la conversación.


-El arte de la conversación (1963). René Magritte.


-Collage. Hernández y Fernández sobre Cuadro de Magritte (2014)



Juanjo Aguilar.


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sábado, 25 de enero de 2014

Cesura: El Acelerador de Partículas.

La última vez que nos besamos
recuerdo que pensé;
no sé cómo contar las dimensiones
del espacio,
no sé medirme contra el cosmos pero intuyo,
con esta risa íntima,
como guiñándome a mí mismo el ojo,
mi fértil nadería,
mi espléndido guarismo ante una cifra kilométrica.
Y encima de esa idea que se fugaba
pensé también que nuestro beso ahí,
en ese instante, 
era como un impacto de partículas
que hubieran circulado muchos años,
y tal vez muchos siglos,
en el imperio de la vastedad.
Como un átomo loco porque nada,
como un hombre perdido porque nadie
fijó jamás un límite a su estancia.
La vida era girar
en un inmenso túnel que llamamos mundo,
en un bello circuito desdeñoso
que no registra nuestros parpadeos,
nuestro suspiro vespertino un miércoles
cualquiera.
Suelo poner las manos sobre el pasto,
en la banqueta,
pegado al tráfico de la ciudad,
para decir con todo el cuerpo: aquí,
como si deletreara
las coordenadas de ser yo,
como si diera pistas para que me hallaran.
Y entonces ese beso,
y entonces esos labios en los míos,
en esa vuelta velocísima del mundo,
en esa ciega circunvolución,
llegaron,
o llegó,
toparon con un átomo que igual giraba locamente acelerado.
Duró un instante apenas,
una idea
que se construye conforme se fuga.
Eso pensé
la última vez que nos besamos.


-Julio Trujillo (2014).

Y entonces ese beso,
y entonces esos labios en los míos

                        que son los tuyos.

En esa vuelta velocísima del mundo,
en esa ciega circunvolución,
llegaron,
o llegó,
toparon con un átomo que empezó a girar locamente acelerado.
Duró un instante apenas,
un segundo
que se construye conforme te marchas.

                "Un átomo emite un electrón
                y reordena el mundo".

Eso pensé
la última vez que nos besamos.

Juanjo Aguilar.

jueves, 23 de enero de 2014

Mi Cuaderno Negro: Guantánamo.

-Muñeca Rota. 2009. Manuel Antonio Domínguez.
Acuarela sobre lienzo 50x70 cm.


No son prisioneros,
son individuos
detenidos,
sin cargos,
en el umbral entre el ser y el
no ser,
en un espacio sin tiempo,
en un tiempo sin espacio,
como aquellos que
esperan en su celda
el resultado
de una apelación
de última hora
a la corte suprema.

Guantánamo representa
la aquiescencia
de un paradigma
social
de nueva planta.

Tarde o temprano
los condenados
a muerte
en una prisión convencional
de un estado convencional
verán despejada su incógnita
de futuro;
los detenidos en Guantánamo,
sin embargo,
vivirán
en dicha incógnita
por siempre.

Sus paramentos serán intangibles,
las solerías oscuras
y los barrotes,
todos los barrotes,
    humo.

Aquí está la discordia
global
de un nuevo mundo.

Y en cada Guantánamo
particular
los encerrados,
somos
nosotros mismos.

Juanjo Aguilar.


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Guantánamo by Juanjo Aguilar is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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